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Rebaño Rosa: la marca uruguaya de sombreros que conquista las pasarelas de Fashion Sunset

Fran Vidal
Escrito por Fran Vidal

A un año de su nacimiento en Paysandú, Agustina Ramírez Siri cuenta cómo su emprendimiento artesanal cruzó fronteras de la mano de Leo Saleh, influencer, conductor y productor de moda.

Hay marcas que nacen para quedarse en su lugar de origen, y hay otras que, desde el primer día, llevan en su ADN la vocación de viajar. Rebaño Rosa es de estas últimas: un emprendimiento de sombreros artesanales nacido en agosto de 2025 en Paysandú, Uruguay, que en apenas un año pasó de un taller familiar a las pasarelas más importantes del verano en Punta del Este y, luego, a los escenarios de Fashion Sunset, la propuesta de Leo Saleh junto a Pampita que recorre Argentina y Miami.

Detrás de cada pieza está Agustina, la creadora de la marca, quien combina raíces campestres con un lenguaje contemporáneo para dar forma a lo que ella misma define como una identidad “campo-chic”. En esta entrevista con Fran Vidal Espectáculos, repasa el primer aniversario de Rebaño Rosa, el proceso artesanal detrás de cada sombrero y los próximos pasos de la marca en Argentina.

¿Cómo definirías este primer año del proyecto y qué fue lo que más te sorprendió del camino recorrido desde Paysandú hacia el mundo?

Fue un año de muchísimo aprendizaje, de desafíos, de tomar decisiones y, sobre todo, de confirmar que había algo en Rebaño Rosa que tenía sentido. Nació en Paysandú, desde un lugar muy artesanal y muy personal, pero siempre con la mirada puesta más allá. Lo que más me sorprendió fue la velocidad con la que una marca nacida en el interior de Uruguay pudo empezar a cruzar fronteras y llegar a escenarios que, cuando comencé, parecían muy lejanos. Pero también descubrí algo todavía más importante: que cuando una marca tiene identidad, no necesita gritar. Puede viajar. Y eso es lo que siento que está pasando con Rebaño Rosa.

Tu historia menciona que naciste en Carmelo, entre campo, calma y tradición. ¿De qué manera esa raíz se traduce hoy en el carácter de cada sombrero que creás?

Carmelo es parte de mi ADN. Crecí vinculada a una forma de mirar el mundo donde el campo, la naturaleza, los materiales y las tradiciones tenían una presencia muy fuerte. Eso aparece en Rebaño Rosa, pero no de una manera literal: no busco hacer sombreros rurales, busco llevar esa raíz a un lenguaje contemporáneo. Por eso hablo de una identidad campo-chic, piezas que tienen algo de nuestra tierra y de nuestra historia, pero que pueden estar perfectamente en una pasarela, en una celebración o en una ciudad del mundo. Cada sombrero tiene esa mezcla de tradición y modernidad, artesanía y sofisticación, carácter y feminidad.

 

Hablás de “mujeres creando miradas magnéticas”. ¿Qué significa para vos esa frase y cómo se refleja en la filosofía de la marca? ¿Cuántas mujeres trabajan en la marca?

Tiene que ver con algo que para mí es central: no quiero que un sombrero simplemente complete un outfit. Quiero que transforme la manera en que una mujer se para frente al mundo. Una mujer magnética no necesariamente es la que más llama la atención; es la que tiene presencia, identidad y seguridad. Y eso es lo que busco provocar con cada pieza. Rebaño Rosa también tiene una mirada muy femenina sobre el trabajo artesanal: están mis manos, saberes y sensibilidades detrás de cada sombrero. Hoy somos un equipo pequeño y muy comprometido, y justamente una de las cosas que quiero seguir construyendo es una red de mujeres que puedan crecer alrededor de la marca.

En uno de tus reels mostrás en detalle las técnicas artesanales para confeccionar los sombreros. ¿Podrías contarnos cómo es ese proceso creativo, desde la primera idea hasta el producto terminado?

Todo empieza con una idea, pero después empieza el diálogo con el material. Trabajo con hormas, fieltros, paja toquilla y distintos materiales que voy explorando. El proceso tiene mucho de oficio: vapor, calor, moldeado, tensión, planchado, terminaciones y muchísimas horas de trabajo manual. Pero antes de llegar ahí hay una parte muy intuitiva: pienso qué quiero transmitir, qué mujer imagino usando esa pieza, qué historia quiero contar. Después viene el trabajo de taller, donde muchas veces el sombrero también empieza a decirme qué quiere ser. Por eso no considero que sea una producción en serie: cada pieza tiene un proceso y una personalidad propia. Y finalmente llega el detalle que para mí hace la diferencia: la terminación. Una pieza artesanal también puede tener una estética absolutamente sofisticada.

Rebaño Rosa ya suena fuerte en Argentina, con figuras usando tus diseños y presencia en los desfiles “Fashion Sunset” de Leo Saleh con Pampita. ¿Cómo viviste ese salto de frontera y qué significó ver tu marca en ese escenario?

Fue emocionante y también muy movilizador. Ver un sombrero de Rebaño Rosa en Argentina, en producciones, en mujeres que admiro y en escenarios como Fashion Sunset, fue una confirmación de que una marca uruguaya puede salir al mundo sin perder su identidad. Y para mí eso es fundamental. No quiero que Rebaño Rosa se vuelva argentina, europea o internacional para crecer. Quiero que pueda llegar a esos lugares siendo profundamente uruguaya. El escenario de Fashion Sunset fue especialmente importante porque puso a la marca frente a una industria y a una audiencia mucho más amplia. Y ver mis piezas ahí, compartiendo pasarela con figuras tan importantes, fue uno de esos momentos en los que una dice: esto que imaginé en mi taller de Paysandú está empezando a suceder.

 

Después de Bariloche, la colección se prepara para llegar a Santa Fe. ¿Qué viene después para Rebaño Rosa?

Viene crecer, pero crecer con identidad. Rosario es el próximo paso, el 4 de septiembre, y Argentina tiene muchísimo potencial para Rebaño Rosa. Quiero seguir llevando nuestras piezas a nuevos escenarios, generar colaboraciones y ampliar la presencia de la marca sin perder el carácter artesanal que la hizo nacer. También quiero seguir desarrollando colecciones que tengan una narrativa propia, profundizar en el universo de Rebaño Rosa y llevarlo más allá del sombrero: accesorios, piezas especiales y experiencias alrededor de la marca. Y hay algo que para mí es muy importante: que el próximo año no sea simplemente “más”. Quiero que sea mejor, más sólido y más internacional, pero siempre con esa misma esencia que nació en Paysandú. Porque Rebaño Rosa nació en Uruguay, pero nunca nació para quedarse quieto.

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Redactor

Fran Vidal

Fran Vidal

Soy Licenciado en Comunicación Social.
Graduado de la Universidad Nacional de San Luis.
Periodista de Espectáculos y Director de www.franvidalespectaculos.com

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