A sala llena y con una energía que desbordaba ternura, Acappella Academia de Arte de San Luis celebró su cierre anual de actividades con un espectáculo protagonizado por los más pequeños. El escenario del Centro Cultural José La Vía se convirtió en un espacio donde la música, la emoción y el orgullo familiar se mezclaron en cada aplauso.
La apertura estuvo a cargo de Emi, Cami, Santi, Francesca, Guada, Pía y Anyara, quienes compartieron escena junto a la profesora y directora de la academia, Valeria Ramón Collado. Desde el primer instante, demostraron no solo talento, sino una seguridad que sorprendió a todos los presentes.

Luego, cada uno interpretó dos canciones, algunas acompañadas de coreografías especialmente preparadas para la ocasión, lo que reflejó la versatilidad y la solidez artística que fueron construyendo a lo largo del año. Hubo momentos con música moderna coreana, otros más emotivos, y también interpretaciones de temas de Milo J que despertaron ovaciones.
“Este fue un año no solo de aprendizaje en el canto; fue también un año en el que las niñas y los niños crecieron y aprendieron a confiar en sí mismos”, expresó la profesora Valeria en su discurso. Con emoción, agradeció a madres y padres por acompañar este proceso, “un camino de arte y de evolución del alma”, como ella misma definió.

Los pequeños también tuvieron su momento para dirigirse al público. Con mensajes sinceros y llenos de frescura, invitaron a los presentes a hacer lo que uno siente, animarse a expresarse sin miedos, luchar por los sueños y no dejar que nada ni nadie impida hacer lo que tanto nos gusta. Sus palabras, simples y profundas a la vez, lograron captar la atención de toda la sala.

Las familias y amistades que acompañaron se emocionaron con cada presentación. Entre canciones, risas y alguna lágrima, se pudo ver no solo el avance musical, sino también la evolución emocional, ya que los pequeños transmitieron alegría, luz y una paz que solo el arte es capaz de despertar.

Acappella se prepara para la gala de adultos que tendrá lugar a fines de diciembre, mientras que los nuevos proyectos y desafíos para el 2026 serán anunciados en su cuenta de Instagram. Fue un cierre de año que confirmó, una vez más, que cuando los niños cantan, todo se ilumina un poco más.
Y como bien lo recordó una de las alumnas al interpretar el clásico de Nino Bravo, “Que canten los niños”, la noche dejó un mensaje que resonó fuerte:
“Que canten los niños que viven en paz
Y aquellos que sufren dolor.
Que canten por esos que no cantarán,
porque han apagado su voz.”

