Con una historia de esfuerzo y talento que comenzó en 1996 como utilero en América TV, Lucas Arecco se consolidó como uno de los directores de televisión más destacados del país.
Cuenta con 29 años de trayectoria en América TV, pasó por todos los roles técnicos como asistente de cámara, camarógrafo y realizador hasta convertirse en director general de contenidos en vivo, liderando programas como Intrusos, Pamela a la tarde y Debo decir. Hoy es una de las mentes técnicas y creativas detrás de LAM, el exitoso ciclo de chimentos conducido por Ángel de Brito.

En esta entrevista con Fran Vidal Espectáculos, Arecco repasa su recorrido profesional, los desafíos del vivo y su visión sobre el futuro de la televisión.
Empezaste como utilero en América TV en los ’90. ¿Qué te motivó a quedarte y crecer en la industria?
Desde muy chico me gustaban los medios. Empecé en la radio a los 16 como operador y conductor en una emisora local de Tigre. Entré a América en el ‘96, y ahí descubrí que me encantaba todo lo vinculado al detrás de escena, a lo técnico, al lenguaje audiovisual. Fui aprendiendo de a poco, desde abajo, sin saltear etapas.

¿Qué momentos fueron bisagra en tu crecimiento profesional como director de televisión?
Sin dudas, uno de los momentos más importantes en mi carrera fue haber dirigido el Bailando 2023. Por todo lo que representa dentro de la industria, fue un verdadero punto de inflexión. Estar al frente de un big show como ese, con todo lo que implica en coreografías, producción, equipamiento técnico, teniendo en cuenta que casi el 90% de los programas se hicieron en vivo, fue un desafío enorme.
Es una tarea súper compleja, pero a la vez sumamente enriquecedora. Yo siempre digo que ahí es donde uno realmente se “recibe” como director de big shows. Más allá de otros proyectos importantes que tuve a lo largo de mi carrera, ese sin dudas marcó un antes y un después.

¿Quiénes fueron tus referentes más importantes en ese camino?
Con la experiencia de camarógrafo en el canal, trabajé con todos los directores de América y con muchos directores de afuera, ya que el día que tenía libre me iba a trabajar a otros canales como El Trece. Aprendí un poco de cada uno para ir formándome como director, pero uno de mis referentes más importantes fue Julio Hormaeche, quien me marcó mucho desde lo artístico.
¿Qué hace único a LAM en comparación con otros programas de espectáculos?
LAM tiene un contenido interno súper polémico. El ida y vuelta entre Ángel de Brito y las panelistas está muy bien pensado. Cada panelista está elegida con precisión. Se genera información, se arma show y, por supuesto, se viraliza.
¿Cómo es tu relación profesional con Ángel y las “Angelitas”?
Mi relación con Ángel es de extremo respeto. Yo lo valoro un montón. Me parece uno de los mejores productores y conductores de la televisión argentina, sin dudas. Él maneja LAM de punta a punta, desde lo periodístico hasta la producción.
Con las Angelitas me llevo bárbaro. Me divierto mucho trabajando con ellas y el clima del equipo es súper copado. Ángel, además, es una persona divertida. Siempre me incluye en los festejos de cumpleaños, eventos del programa, y me da un lugar que realmente valoro. Hoy por hoy, es una estrella de la televisión, y como toda estrella tiene a su propio director, en este caso, ese rol lo cumplo yo.

¿Cómo definís LAM? ¿En qué creés que radica su éxito de tantos años?
LAM junto con Intrusos son los dos programas que hoy lideran el espectáculo de la televisión argentina por lejos. Me parece que son los dos ciclos ícono en esta rama del periodismo. De ahí se produce la mayor cantidad de información del mundo del espectáculo.
¿Cuál fue el momento más desafiante que viviste como director del ciclo?
Tuve varios momentos desafiantes, pero creo que el más reciente fue el cambio de escenografía, especialmente cuando se incorporó la tribuna. Esa última actualización llevó mucho tiempo de trabajo y de análisis como pensar qué elementos sacar, cuáles agregar, qué iba a funcionar y qué no.
La verdad es que el resultado final quedó bárbaro. Se trabajó arduamente, y el canal puso mucho esfuerzo para que Ángel, y sobre todo LAM, cuenten hoy con una de las mejores escenografías del canal.

¿Qué aprendiste dirigiendo un formato tan expuesto mediáticamente?
Aprendí que el programa no termina cuando se corta la transmisión en América, sino que sigue y se multiplica en las redes sociales. Muchas veces, inconscientemente, y otras veces de forma muy consciente, también estoy dirigiendo pensando en qué pasará en esas plataformas.
Por ejemplo, el otro día capté un plano de Matilda Blanco que parecía que se estaba quedando dormida, y ese momento se volvió súper viral en redes. Lo mismo pasó con los gestos de Romi Scalora, que también se hicieron muy populares. Me divierto encontrando esos momentos porque es una forma de estar siempre conectado con la audiencia.
¿Te causa risa cuando la gente dice “LAAAAM” para contar un chisme?
¡Es súper divertido! Es una marca registrada. Me encanta que lo hayan tomado con esa sensación y que lo hayan adoptado como una especie de código para esos momentos.

¿Cómo ves la evolución de la televisión abierta frente al streaming y las redes sociales?
El mundo de las comunicaciones está en constante cambio. Por ejemplo, la telefonía celular pasó de ser algo nuevo a convertirse en una herramienta personal indispensable, donde guardamos prácticamente toda nuestra información. De la misma manera, la comunicación entre las personas y la forma en que los medios transmiten contenido también ha evolucionado.
Hoy en día, especialmente la gente más joven consume mucho streaming, y por eso hay que adaptarse y reinventarse. Así que, para mí, todo lo que sea innovación tecnológica es súper bienvenido. Además de transformar la forma en que consumimos contenido, genera nuevas fuentes de trabajo.
¿Qué significó para vos estar nominado al Martín Fierro?
Estuve dos veces nominado a Mejor Dirección por LAM. Es un reconocimiento importante, pero aún no lo gané (risas). Espero que la tercera sea la vencida, porque es un premio que refleja el esfuerzo y el trabajo que hacemos día a día.

¿Como fue para vos formar parte del equipo de la organización de los nuevos Martín Fierro y dirigir 7 entregas?
La verdad es que lo vivo como algo muy similar a lo que te comentaba sobre el Bailando. Los Martín Fierro son un big show, un gran programa de televisión con toda la complejidad y la magnitud que eso implica, solo que en este caso es una entrega de premios.

Es una ceremonia importante, con numerosos invitados, donde siempre pasa de todo. La experiencia es fabulosa porque implica coordinar producción, manejo de invitados, momentos en vivo y toda la logística que requiere un evento de esta envergadura. Tuve la suerte de desarrollar una excelente relación con Liliana Parodi, quien está a cargo de la producción de los Martín Fierro y es quien me contrata para dirigir estas entregas. El canal también me da todo el respaldo para que pueda llevar adelante este trabajo.

En definitiva, es una experiencia espectacular que disfruto mucho. Estoy muy contento y siento que con cada entrega vamos mejorando y perfeccionando todo.


